2 abr. 2013

Crónica sobre el 14-M, día de huelga estudiantil



 El día 14 de marzo comienza como un día cualquiera, sin embargo no va a ser así. Es el día señalado por los estudiantes universitarios de la comunidad de Madrid para luchar por sus derechos y plantar cara a unas agresiones que cada día se recrudecen más e impiden a los hijos de los trabajadores el acceso a la educación universitaria. Esta jornada de huelga, encuadrada en una jornada estatal en defensa de la universidad pública, tiene como fin reclamar una educación pública real frente a este supuesto modelo que excluye a amplios sectores de la población del acceso a la universidad.


 Tras una dura noche de encierro y trabajo en varias facultades de la universidad, la primera cita se dio en el rectorado de la UAM, donde los estudiantes se empiezan a congregar. El primer objetivo del pasacampus fue la RENFE de Cantoblanco. En ella, un grupo de unas  300 personas iniciaron un corte de vías. Tras esta acción de reivindicación política, y justo antes de la llegada de los furgones de antidisturbios, el pasacampus empezó a moverse por las facultades de la UAM. Los primeros destinos fueron las facultades de Filosofía y Letras, Magisterio, Económicas y Ciencias, donde se empezó a comprobar el amplio seguimiento de la huelga, ya que en las dos primeras la práctica totalidad de los estudiantes la secundó. Hubo, además, una gran participación activa en la misma. Posteriormente, la marcha  continuó su trayecto por el resto de facultades, Psicología, Biología y Derecho. Por último, para terminar la jornada de movilización dentro de la universidad, los estudiantes se dirigieron a cortar la carretera M-607, donde fueron interceptados por varios furgones de antidisturbios que les obligaron a retirarse.



 
Esta jornada de acción es un reflejo del descontento y la rabia acumulados por los estudiantes universitarios, que cansados de aguantar, se organizan y luchan para plantar cara a los recortes en la educación pública y por una universidad de calidad y accesible a todos. Por estos motivos, consideramos que no acudir a clase y tomar parte activa en la huelga es la única manera de demostrar, realmente, que los estudiantes universitarios no vamos a quedarnos cruzados de brazos mientras se destruye el sistema público de educación, dejando fuera a una gran cantidad de jóvenes sólo, y exclusivamente, porque no pueden permitírselo.  Éste era, por tanto, el momento de demostrar nuestra solidaridad con todos aquellos que no podían estar ahí y de exigir un cambio.

Es triste ver cómo, durante el transcurso del pasacampus, algunos estudiantes de la UAM no sólo no participaron, sino que además, se dedicaron a encararse, provocar e insultar a los integrantes del pasacampus. Es imprescindible recordar que estos estudiantes no participaron en la huelga por puro egoísmo, sólo porque podían permitirse ir a clase ya que la subida de tasas o la reducción de becas no les ha afectado lo más mínimo debido, de nuevo, a motivos puramente económicos. Por ello desde AED condenamos enérgicamente todas las denuncias que estos estudiantes presentaron ante el rectorado de la universidad. Pues no son más que otro intento por parar o intentar deslegitimar la lucha de los movimientos sociales que pelean a diario por un futuro mejor para todos.

Merece especial atención el caso de un estudiante de la facultad de Derecho que, apoyándose en organizaciones fascistas  y racistas como el grupúsculo “Respuesta Estudiantil “, ha pretendido que la Asociación de Estudiantes de Derecho (AED), con un recorrido en esta facultad de 40 años, sea ilegalizada. Este estudiante no sólo trató de provocar a los estudiantes que se concentraban ante el Rectorado por la mañana, sino que al llegar el pasacampus a Derecho, continuó con sus provocaciones, esta vez, levantando el brazo en repetidas ocasiones, realizando el saludo fascista y tratando de caracterizarse como Hitler.

Por insignificantes que parezcan estas injerencias de grupos fascistas en la Universidad, en estos momentos de repunte de la extrema derecha, no podemos permitirnos obviar estas agresiones tanto en el plano político como institucional. Sobre todo, porque estas organizaciones, que no juegan ningún rol relevante entre los estudiantes,  se aprovechan de la ignorancia y la indiferencia. Por tanto, es prioritario desenmascararlas, y desenmascarar sus modos de actuación. Concretamente, el 14 de marzo Respuesta Estudiantil por un lado intentó acudir a las manifestaciones convocadas, mientras que por otro pretendió la ilegalización de la Asociación de Estudiantes de Derecho mediante la manipulación y  el oportunismo, elementos, que por otro lado, constituyen sus únicas herramientas políticas para intentar sacar rédito en una universidad con unos valores que, desde luego, ellos no pueden, ni quieren, representar.

No vamos a parar hasta acabar con los recortes de este sistema que nos condena a la miseria, por mucho que a algunos les duela.

Por una Universidad Pública y de Calidad

Hacia la Huelga Indefinida en Educación

Luchar por la Educación Pública no es Ilegal



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